Natalia: Fue corta la felicidad compartida pero intensa y eterna la huella que dejaste no solo en mí sino en la hermosa hija que procreamos, y que lleva tu nombre. Juntos iniciamos este blog ¿recuerdas? Y lo alimentamos de cosas bellas, de cosas optimistas y alegres, de lo mucho que queríamos hacer y dar el uno para el otro.
Ahora lo he retomado para añadirle recuerdos y silenciosos testimonios. Para que en cada una de sus líneas virtuales lleve el sello de tu presencia y señorío, de tus ansias de ser distinta, y de las cosas que compartimos en esos dos años inolvidables en el que el mundo no era suficiente para albergar nuestro amor.
Más que un epitafio quiero que este blog sea una permanente canción de amor, y que quienes lo visiten tengan una idea de que más allá de la vida se puede ser también feliz. Yo sé que desde dónde estás sigues buscando bendiciones para nosotros. En alguna medida cada elemento de esta página dedicada con todo amor tiene el sello de un reencuentro anunciado, porque sigues viviendo en mi corazón y en el de tu pequeñina, cada canción de esta página sigue guardando el eco de su risa, cada fotografía es testigo de un tiempo que existió, y que nada ni nadie podrá borrar.
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